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¿Cómo funciona el Psiquismo Humano?
 
Extractos de: "Claves del Sufrimiento Psicológico". ¿Qué es un Narcisista?.

Para que la vida sea soportable físicamente, el cuerpo del niño se tiene que ir envolviendo de un entretejido emocional que se hace entre la madre y el padre. No es, como habitualmente decimos, que todos nuestros problemas se remiten a papá y a mamá. Esa es una manera muy liviana de plantearlo. Se remiten en una instancia a mamá y papá porque ellos en tanto figuras primordiales para el desarrollo sustentable del niño, funcionan como los dos topes sostenedores de la vida, que entretejen un primer mundo emocional, para que el yo, pueda contar su cuento. Mucho del destino psíquico depende del cuento que uno pueda contarse para andar por la vida.

Este no es el final del problema sino la puerta de entrada de una gran encrucijada, que empieza con la cara de mamá y papá pero que apenas uno avanza un poquito, se pierden esas caras, los rostros producen un sin fin de mutaciones. A los psicólogos, a los terapeutas específicamente nos cuesta mucho tiempo de aprendizaje, ver el momento en que ya las cosas dejan de pasar por mamá y papá. Tenemos una ventaja, y es que contamos con muy buenas teorías para ver el momento en que las cosas sí pasan por mamá y papá. Esto es muchísimo ya.

(En este dibujo estoy colocando en un plano que es multidimensional)

El niño primeramente emerge de este entretejido de cuerdas, de hilos altamente complejos. De este entretejido en esta cultura, se emerge con suerte, neuróticamente. El niño apenas empieza su cuento ya está neurótico. Es inevitable. Luego veremos por qué esta cultura neurotiza. No podría no ser de otro modo, la alquimia que se tiene que realizar es muy compleja.

Que emerja neuróticamente quiere decir que se va a ir tejiendo un entrejido entre la mamá y el papá en referencia al niño que se llamará su Mundo Imaginario. Este mundo funcionaría prácticamente sin mayores inconvenientes, si el niño fuese capaz de crear una mamá y un papá en la realidad con tal peso en sus interacciones con él, que podría ir peleándose internamente con ellos y ajustando sus imágenes internas con las conductas reales de un modo normal. Todo niño tiene que poder construir afuera un punto de estabilidad, que sea un marco para las grandes turbulencias internas. En esa confrontación se teje la neurosis y también podría destejerse la neurosis.

La neurosis es una afección de este proceso, y es una lucha a mayores o menores grados de conciencia, entre lo que mi mamá me dijo y lo que me quiso decir, entre lo que yo pienso que podría ser y no es, etc. etc. Esta es la terrible duda del neurótico, la terrible seducción de la histérica, la terrible intelectualizacion del obsesivo, el terrible terror del fóbico: ¿Qué era lo que era?

Todo en la vida neurótica se vuelve tensión y conflicto.

No es fácil andar sano. Si la el niño emergiera como persona, la madre y el padre comenzarían a ser parte de grandes procesos existenciales y no de agobiantes situaciones domésticas e infantiles que terminan alimentando un mundo de imágenes que no se sostienen con contundencia en la realidad. La madre ofrecería también muchas claves sobre la relación con la vida, con el estar plantado en la vida, y el padre ofrecería los señuelos para entrar a la relación con el mundo, con el conocer la ley que mueve al mundo. Que ya no serían tan solo mi papá, tan solo mi mamá.

Si un hombre fuera logrando cada vez mas grados de salud, este elástico de varias cuerdas que trazamos en la primer figura, se cerraría y se abriría múltiples veces, porque la persona tendría que ir encontrando cada vez más el misterio secreto de la vida y la ley que rige a los hombres. Y cada vez se tendría que ir adentrando, con todos los trabajos necesarios que toda vida pequeña ofrece, en el misterio del hombre y de la ley del hombre, el misterio de la existencia y su ley inaccesible. Todo en un abrir y cerrar de este elástico, en un despliegue y repliegue permanente.

Hasta donde un ser humano llegue a lo largo de su vida en su evolución, si sale de la neurosis que es ya bastante, mostraría tramos de su proceso de evolución humana. El terreno de evolución va dejando de ser psicológico a mayor pasaje por los umbrales. Las teorías psicológicas hacen silencio luego del ordenamiento de la persona en relación con sus padres y a las conductas actuales que derivan de traumatismos infantiles previos.

Cuanto una persona más vaya conociendo la ley que rige el orden de la vida y la ley que rige la dinámica de los hombres, o sea cuándo un hombre más se conecte con el cosmos y el misterio que late dentro de él, y más se conecte con lo instintivo humano y sus regulaciones misteriosas, más perfectos tendrían que ser sus entretejidos, su alineación entre la bestialidad que hay en el fondo de lo humano y el misterio del cosmos hacia donde el hombre tendría que ir. El logro de este entrejido, y cómo se va haciendo, es el logro de la aventura espiritual del hombre.

Lo que sucede es que no hay una aventura espiritual que permita hacer correctamente los ganchos o los broches entre las cuerdas, si primero uno no limpia el entramado de historia psicológica. Los que ofrecen las claves son la madre y el padre. Ellos contienen todo el obstáculo y las rutas del aprendizaje que una persona singular debe hacer. El camino a seguir es uno, pero la entrada a ese camino se hace por infinidad de rutas, todas singulares, todas derivadas de las claves que están en la vida de los padres. Porque en tanto mamá trae lo femenino, como lo traiga y papá trae lo masculino, como lo traiga, en tanto en mi proceso de crecimiento yo soporte ver capas y capas de cómo lo humano prendió en ellos, eso va siendo un indicador y un desafío para abrir el conocimiento y las fuerzas que liberan la vida y la llevan a una profundidad mayor.

Si uno lo mira detenidamente y con el conocimiento necesario el mapa vital es perfecto. Todo lo que es el cierre, contiene en sí una apertura, si uno lo mira las partes nunca entiende la composición. Si a un paciente solo se lo observa desde un ángulo, nunca sabré cual es su ruta. Si puedo ir mirando cómo los grandes temas bajan a su vida concreta y cómo su vida concreta tiene señales que me abren a los grandes temas, entonces ahí tengo más posibilidades de videncia respecto de un paciente. Lo que más anhela un paciente de su terapeuta, es que vea. Y lo que más puede perturbarlo, es que vea lo mismo que él ya vio.

No sabemos realmente si en la vida los grandes problemas se resuelven. Tampoco tengo a esta altura un concepto nítido de lo que es resolver. Creo que en la vida se pueden conquistar planos, planos de visión, de comprensión, de serenidad, de integración emocional que ayudan a una mayor resistencia a los embates de la existencia, y eso ya sirve. Todo plano nuevo y de mayor capacidad de resolución, re-codifica el plano viejo. No sé si uno resuelve la muerte de un padre prematuramente, tampoco sé si se resuelve la crueldad de una madre. No sé si ese dolor tiene una resolución, lo que creo es que en el trabajo permanente con uno mismo, con romper las trampas de la enfermedad, uno conquista otros planos que dan mucho aire para la vida.

Y el dolor a veces sigue igual, pero no me mata, ni me vuelve resentido o vengativo, ni me llena de un anhelo de venganza que puede durar toda una vida. Conquistar otros planos también me permite que lo que es la desdicha que uno pudo haber pasado en situaciones primarias muy difíciles, sea la conquista espiritual que después uno hace como hombre. Uno se puede liberar del encapsulamiento de un dolor, no tiene por qué bloquearse la vida. Si todo el dolor bloquea totalmente una vida es porque no logramos una visión más honda, más liberadora de la dimensión de ese dolor. Lo que pasó, pasó y no tiene arreglo. Si se tienen posibilidades de salida es por otros planos en los que jugar en el sentido profundo, en los que insistir hasta encontrar una salida por otro lugar.

En una primera percepción de la formación de la trama psíquica, el entretejido se hace entre la madre y el padre. Esta primera percepción es de orden psicológico.

En una segunda percepción el misterio del entretejido se hace entre la ley de la vida y la ley que el Yo consolidado quiere imponer en la vida. Esta es una lectura más mítica, más antropológica, más sociológica.

En una tercera percepción el entretejido se hace entre cómo armonizo las fuerzas del cosmos y las fuerzas que laten en el fondo de lo humano. Esta es una lectura filosófica, ontológica.

No es lo mismo una percepción que otra.

Pregunta: ¿A qué llamas fuerzas del cosmos?

M: A todas las fuerzas que nos rodean, las fuerzas puras de la vida, de las que uno es un efecto. Las fuerzas enormes de la vida que nunca las manejarás, que las verás en los accidentes, en la grandeza de un acto humano, en la composición de la naturaleza. ¿Cómo se armoniza el ritmo de las fuerzas de la vida con el ritmo de las fuerzas del hombre que todo lo quiere poseer, todo lo quiere tomar, todo lo quiere tiranizar? El hombre que hay en mí es activamente el gran problema.

Pregunta: ¿Es la misma necesidad de armonización en las tres situaciones de percepción?

M: Se armoniza distinto, se entreteje distinto, el conocimiento que se requiere para cada estado perceptivo es diferente. Lo psicológico en lo psicológico no tiene salida. Lo psicológico tiene salida en una visión más antropológica y mítica. Y esto último tiene salida en una dimensión mucho mayor que es cósmica, caosmica. El ser humano tendría paz, o sea una mayor integración ontológica, en una tercera percepción. La paz y la serenidad a nivel psicológico, es una paz que depende mucho de las coyunturas, de que todo esté estable, o sea que es casi milagrosa, es un instante.

Pregunta: ¿Cómo se podría tener paz en la última percepción?

Ese es el trabajo más difícil, por que es consigo mismo, en un diálogo profundo con lo que uno es, siente y hace. Ya vamos a llegar.

Pregunta: ¿A ese tercer modo de percepción la podemos llamar espiritual?


M: Si, y contiene en sí misma mucho trabajo de meditación, por el afuera de las palabras, ya no dependiendo de un discurso explicativo y justificativo o evasivo. Tiene que ver con la capacidad de entretejido que uno haga. El cuerpo sigue siendo el mismo cuerpo pero uno lo tiene que encontrar en varios planos, la emocionalidad es la misma, al igual que la mente, pero el proceso entra en sistemas de codificación de otros planos, destilando otra calidad emocional, otra calidad de pensamiento. Este último cuerpo es el cuerpo que trata de llegar a estados de compleja armonía mas allá de lo que me pasa.

Es muy difícil para nosotros integrarnos y a la vez, es la aventura de la evolución. La aventura psicológica es la aventura de estabilización. Es distinta aventura. Cuando uno está con un paciente hay que tratar de no confundirse entre lo que paciente anhela conseguir y de dónde está partiendo para llegar a su objetivo. Hay pacientes que quieren en sus terapias, más allá de las teorías que usen sus terapeutas, un estado de equilibrio, otros quieren un proceso de estabilización, hay otros que quieren un proceso de integración. No es lo mismo. Hay pacientes que tienen sed de orden, otros tienen sed de seguridad, hay otros que tienen verdadera sed de conocimiento y con ella sed de fortaleza.

El paciente que tiene una verdadera sed de conocimiento soporta turbulencias altísimas, las busca y las sostiene, sosteniéndose así mismo sin desparramarse en los que lo rodean. El que tiene sed de estabilización quiere las búsquedas pero no las sostiene, se cansa ante el primer obstáculo, ante el primer equilibrio que debe lograr. El que busca el equilibrio muchas veces, fuerza al extremo un sistema defensivo que se vuelve cada vez más rígido.

Cada uno como terapeuta no es quien para que un paciente vaya para un lado o para otro. Yo propongo, el paciente decide. Yo acompaño, tenso, pero no fuerzo y no desencadeno lo que otro no desencadena.

Pero como nosotros ahora nos vamos a ocupar de la enfermedad, desde la tercera percepción vamos a volver a la primera, que es la que hace al plano de la psicopatología, que es nuestro plano de trabajo en este año. Específicamente así como el pasado seminario hablamos de Neurosis, en este nuestro interés se centrará en el Narcisismo.

Intentaré manejarme con una terminología más acorde a la dinámica del pensamiento complejo, pues nos ofrece una mayor riqueza para pensar algunos problemas psicológicos, sobre todo en lo que hace a su producción, su manifestación, su enquistamiento, complicación y alcance.

El niño está sometido a cuatro potentes atractores, o sea a una gran máquina centrífuga de cuatro bocas:

1) Padre

2) Madre

3) Fuerza del medio ambiente

4) Fuerza del espíritu.

El niño queda parado en el medio de este gran émbolo centrífugo, con la opción y la urgencia de trazar el peso de su gravedad para configurar una existencia. (ver diagrama)

Por supuesto que no existe un atractor que se llame madre, o padre o medio ambiente o espíritu. Estas son fuerzas, en realidad es una gran fuerza vital que va llenando diferentes moldes y figuras para posibilitar la existencia humana. Cuando decimos atractor madre, significa que toda la serie de formas y contenidos que hacen a lo materno se diferencia en esa fuerza y toma forma, figura, color, nombre y apellido en el rostro de la madre. Lo mismo sucede con el padre. El medio ambiente tiene toda la fuerza de succión que una cultura y una sociedad imprimen a una época para que los seres humanos que crecen en una específica agrupación, se uniformen respecto a valores, tendencias, consumos y usos que regulan el intercambio económico y social. La fuerza del espíritu vamos a delinearla aquí en esta primera aproximación, como la fuerza de la vida, no en un estado crudo sino como la fuerza inteligente que emana formas adecuadas a la composición de lo humano para la preservación y conformación de la vida a una escala cósmica y planetaria.

Pregunta sobre el niño (no se entiende)

M: Cuando uno esta con los niños, los que atienden niños lo saben, estas criaturas tienen un mundo tejido entre sus pensamientos y la vida que viven, que es maravilloso. Al niño lo preocupa papá, mamá, los monstruos, el diablo que entra, el amigo invisible, el duende que regresa, el hada que anuncia, el malo que entra por la ventana de noche, el cajón que se abre, la cama que tiene un agujero que lleva a otro mundo, las palabras mágicas, los objetos que tienen sentimientos, el muñeco que habla, los héroes poderosos, los relatos grandiosos, lo feo y lo bello[1]. Los niños conocen formas y mantienen enlaces con restos de ese gran atractor espiritual que siempre está emitiendo señales a largo o corto alcance. Los atractores están siempre.

Deleuze decía que la vida cuando nace está muy envuelta[2], con lo cual para los grandes fenómenos hay que esperar cierto tiempo hasta que muestren su nitidez, hasta que se vayan desenvolviendo. Porque en los primeros momentos de la vida de cualquier cosa, todo está muy envuelto, todo nace cubierto, todo viene subterráneo, desde una oscuridad hacia la luz. Los signos que se manifiestan siempre empiezan por ser perdidos, muy chiquitos, dispersos, desapercibidos, imperceptibles a veces, menos para los niños.

Cuando una persona tiene más edad, cuando va llegando hacia la mitad de su vida, comienza a ver que tal vez ya a los cinco o seis años, estaban danzando por el aire sus temas. Los temas que a uno lo buscaban y lo preocupaban a una edad, muestran sus esbozos antes y muestran también sus rostros al final. Sucede que tiene que pasar un enorme proceso de desvelamiento, enorme aunque a veces casi imperceptible a nosotros mismos, que desenrolle el rollo, para que uno pueda ver qué era lo que en el comienzo ya estaba. A los pacientes les sucede, a todos nos sucede que pasa que de golpe algo, que nos vemos invadidos por una situación o un problema y aparecen escritos, pistas, el diálogo con un viejo amigo y nuestra sorpresa nos deja sentados, al ver que lo que vivimos hoy ya estaba planteado, esbozado mucho, muchísimo tiempo atrás.

El niño tiene una cantidad de mundos latiendo en su vida, que siempre nos parece pequeña, pero es infinitamente más grande y rica que la vida de muchos adultos, cuanto uno más les pregunta, más mundos salen de ellos para informarnos.

En el final del seminario sobre neurosis había quedado planteado que el gran problema neurótico se sentaba en la gran tensión que se configuraba en la relación con la madre y el padre. El chico tensa (este es el famoso Edipo de la neurosis) porque la madre y el padre aunque sean amorosos, compañeros, etc, son siempre un corcho, un tapón que siempre pretende tapar el sol con la mano. Corcho, tapa de un canal enorme.

El padre tapa la ley de los hombres asentada en la caza, la violencia y la furia. El padre para el ser humano (no en la primera percepción, allí ya es compañero o exigente), siempre conecta con una ley furiosa, despiadada y caprichosa, que ordena la vida de los hombres a su antojo o está sometido a un antojadizo capricho. Mi papá es un corcho, un corcho bueno o malo, duro o blando, comprensivo o autoritario, etc. pero si yo sacara ese corcho llamado papá, la furia humana acumulada para cada hombre, joven o niño, seria imposible de vivir. El papá lo que hace es que le coloca un corcho a la furia del mundo. Un corcho para que su niño lo reciba autoritario a veces, exigente otras, despótico también, pero siempre un mediador entre la brutalidad de los hombres y la humanidad más piadosa de un padre. En general es así, no siempre.

Trato de explayarme sin hacer grandes postulaciones teóricas sobre la explicación, sin hacer chocar teorías y postulados filosóficos que requieren de otro trabajo y están en otros trabajos de consulta, pero por ahora mi interés es que ustedes puedan dimensionar un mapa vital que los ayude a ubicar tanto la posición de ustedes como la del paciente con el que están. El padre en tanto hombre ocupa ese lugar, lo quiera o no, entre lo peor de lo humano y lo posible protector a construir de él hacia un hijo. Porque si no ocupara ese lugar, el hijo se va a encargar de decir qué débil, o qué ausente es mi padre. El lugar está, y va a ser llamado por el hijo: ¿mi papá me va a proteger de la furia de los hombres? ¿Cuánto y cómo? ¿Mi papá me va a abrir las puertas para que yo pueda ir por el mundo un poco protegido respecto de lo que es una realidad de mundo que me da miedo.

La realidad del mundo para el psiquismo es la fuerza desatada de lo humano, con sus formas crudas y sus formas maquilladas. La fuerza desatada de lo humano no es nada muy distinto a lo que concretamente pasa en las calles a cada minuto. No hay que ir a buscar los conceptos a lugares muy abstractos ni muy lejanos, ni a un inconsciente supuestamente insondable. Los conceptos si son buenos, son operadores que hincan su puño en la realidad y la abren, la vuelven nítida, para que los seres humanos accedan al conocimiento y actúen de acuerdo a ellos y a la libertad de la que deben disponer.

El papá es un corcho entonces. Una cosa es que el niño pelee con el padre, a que pelee con el mundo. El chico tiene que practicar con un hombre, para ver luego como le irá con el mundo.

Cuando los pacientes hablan horas y horas del papá, está bien. Ahora, ¿papá es el problema? Si y no. Si yo creyera que el papá es el problema, estaría desquiciada como terapeuta a estas horas del mundo, porque no iría muy lejos con mi apreciación, porque no tendría mucho de dónde sostenerme para asistir a una persona. Yo puedo técnicamente y desde cualquier marco teórico, poner el acento en que el padre es el problema de tal o cual situación conflictiva, pero que yo me tire en esas aguas con un paciente, tengo que tener una segunda pileta donde ir a nadar. Porque de esta primera pileta no lo saco, sino que daría vueltas en círculos viciosos. Si yo me detengo técnicamente una y otra vez en que el problema es el padre, el paciente va a seguir pegoteado al padre, se va a feminizar en relación al padre y no va a salir a luchar por nada, con una lógica mental que conciente o inconscientemente le dictará que ha quedado pasivo porque el padre le tendría que haber dado algo que no le dio. Lo cual seguramente es verdad, pero si no tengo una segunda pista de entrada, la terapia se ahogaría en lo que tendría que ser una puerta de salida, pero nunca el puerto de llegada. Y la verdad que yo creo que no viene el alivio, que la fortaleza no viene por comprender lo que está al borde de lo obvio. Al menos esa ha sido mi experiencia y observo que en la vida sucede como en muchos mitos, al padre se lo encuentra en el final del viaje. No está en el comienzo de la aventura, y si está es en una potencia muy pobre para realizar la epopeya que toda vida requiere para liberarse.

Pregunta: Cuando vos hablas de corcho yo imagino algo húmedo o permeable.

M: El corcho (construimos varias metáforas para tratar de mostrar), es permeable, demasiado abierto, demasiado cerrado, obstruye la vida. El corcho tendría que tener un grado de permeabilidad adecuado para hacer una neurosis, que ya es desadecuación, pero luchando se sale. La psicosis mostraría obviamente no ya al corcho sino al agujero.

Estos conceptos intentan ser operativos y funcionales, ya que los conceptos tales como objetos parciales, totales, sombra de objeto, representante representativo siempre se nos vuelven excesivamente teóricos a la hora de hacer clínica, en el momento de comprender cómo comenzó un problema y cómo se desarrollará. En realidad los objetos (madre y padre en este caso) son reguladores, son fluidos, son como canillas. “Los padres son abridores o cerradores de mundos” como diría Deleuze.

Pregunta sobre el tema de los hermanos

M: Nunca el padre es el mismo con cada hijo. Y después cada hijo tiene una sensibilidad especial, este mapa visto a nivel familiar se complejiza, porque cada hijo tiene una singularidad: el tono y la energía vital con la que viene y como hace resonancia su tono vital en cada uno de los padres. Cada hijo también fabrica a su padre, como cada padre construye a su hijo. No es válida ninguna propuesta que acentúe que todo hijo es el efecto de mamá y papá. Hay chicos que tienen resistencia a la vida y hay otros que no. Hay personas físicamente débiles y mentalmente muy fuertes, y a la inversa. La combinatoria es complejísima. No podemos seguir aferrados a problemas lineales, para analizar fenómenos tan complejos.

Con el corcho que la madre coloca en el hijo, ella tapa de la devoracion del cosmos. Una cosa es el terror a lo humano, que siempre se vive en primera instancia como el terror a la presencia del padre, al límite que impone el padre sobre la relación con la madre. Otra cosa es el miedo a la vida, si voy a poder transitarla sin un refugio, si voy a poder hacer un refugio como refugio es la madre para el hambre y el frío. El cosmos aparece para lo humano como una fuerza devoradora que me provoca tanta soledad, tanta conciencia de fragilidad y amenaza de aniquilación, que sólo la permanente presencia de la madre en la vida, haría posible que transitara por esta inquietud hasta ir adquiriendo fortaleza. La madre hace un corcho para el niño y canta una canción para serenarlo, mientras acunándolo le transmite: “yo soy quien te contiene, nada te faltará”. Esto es y no es verdad, porque la madre buena o mala, también es un lugar del que hay que partir para no retornar.

Si uno se entrega o se separa del madre no soluciona la vida, encamina problemas, pero el mayor desafío se mide con otras varas, se debate con otras fuerzas. Por supuesto un hombre más volcado (no decimos posicionado, la palabra es “volcado”) hacia el territorio del padre es o devorado por los hombres o tiraniza a los hombres. Un hombre más volcado al sector madre tiene mayor riesgo de psicosis. Al psicótico en realidad lo que le pasa es que la potencia devoradora de la madre-cosmos lo lleva por todos los mundos, por todas las épocas, por todas las coordenadas espacio tiempo, y su propia madre no tiene un cuenco que la contenga de semejante intemperie.

La madre cubre del clima, cubre de toda la hostilidad de la vida, le da nido a su niño. Le asegura una temperatura vivible. El padre tiene por función mostrar las reglas del juego de la vida, y no las muestra por sus palabras, las muestra por sus actos, por cómo le va resultando a él mismo el intercambio con el mundo, dónde negocia, dónde no, dónde golpea, dónde queda golpeado, dónde está su ética y cómo es su moral. Un hijo observa y percibe intuitivamente la doblez de un padre si es que éste la tiene.

Los polos padre y madre funcionan como atractores, como agujeros negros. Por eso los seres humanos cuando van recuperando grados de sensibilidad, sienten que el cuerpo es inestable. El cuerpo es inestable porque la fuerza de los atractores es enorme, llevan, tiran para un lado y tiran para el otro. Esto es así y ahí el desafío que cada uno de nosotros tiene.

Mientras hablo piensen en vasos comunicantes, fluidos, diferentes regulaciones, nada es fijo. Yo estoy tratando que ustedes se sostengan en alguna percepción de magma. Cuando uno se hace un estudio médico por ejemplo, realiza un corte en un momento dado, ahora. Pero el proceso es un magma. Yo no estoy de la misma manera todos los días. Esa es mi locura, creer que soy de la misma manera y creer que la vida se puede equilibrar. Ni el terapeuta está de la misma manera todos los días, ni el paciente lo está. Menos aún la temperatura de la vida.

El psiquismo se estructura por Bandas de Vibración, bandas de vibración que son frecuencias, ecosistemas, microclimas, mundos alternativos. Yo no soy el mismo en ninguno de mis mundos. En cada mundo voy teniendo un modo de ser, un modo de vivir, un modo de guerrear, un modo de amar. Con mi madre entro en una frecuencia de vida y construyo un mundo. Con mi padre entro en otra y construyo otro mundo. Mi cuerpo y mi actitud son distintos, mis gestos, mi ánimo y mis sentimientos se generan singularmente en el sistema que traza cada mundo. Voy generando muchísimos cambios de acuerdo a las bandas[3]. Cada banda tiene una lógica de funcionamiento. Yo entro en esa lógica. Por eso uno dice: “cómo puede ser yo estaba bien y de golpe me llamó tal y me puse rabioso o depresivo”. Porque ya está armada así la banda y yo entro a la versión de mí que está en esa banda. La conquista de la autonomía, la conquista de mi libertad se da mucho más adelante. ¿Qué es adquirir la libertad? No es algo que se hace de la misma manera que con tanta facilidad se declara. Libre es quien ha logrado reunirse de modo tal que puede sostener conciencia sobre una buena cantidad de mundos en los que está vibrando y tener para un modo de pensar, sentir y actuar que se imponga por sobre los mundos. La persona con libertad es una persona que crece en integridad. Ese es el trabajo del conocimiento de sí mismo. Lo otro son declamaciones y anhelos de la imaginación. ¿Cuándo sucede la integridad? Cuando una persona ha tomado decisiones sobre su vida y las ha llevado a cabo con coherencia, o sea cuando la fuerza de los atractores empieza a quedar regulada por una fuerza mental y emocional que neutraliza esa acción de pujo permanente que nos saca con tanta facilidad de nosotros mismos.

Hay ejes de mejores y peores calidades. Uno tendría que ir luchando por mejores entretejidos, por mejores ejes. Las enfermedades, la neurosis, el narcisismo: crean nudos en ciertas zonas de la trama. Esos nudos hasta que no se desatan afectan a una cantidad de planos, resuenan en otros, bloquean alguna, cortan un circuito y facilitan otro. La trama es siempre afectada por los acontecimientos y las respuestas que producimos ante cada acontecimiento.

El Narcisismo es una configuración de la personalidad muy problemática. Tiene en superabundancia todos los condimentos del drama humano. Paso a definir la serie de definiciones que los autores y las escuelas dan del narcisismo, de todos modos el mayor problema no esta tanto en las definiciones, sino en como uno sacar a un narcisista de su narcisismo.

Personalidades con desequilibrio en la percepción de uno mismo

Personalidades invadidas por fantasías grandiosas

Personalidades carentes de empatía.

Personalidades con una autoestima dependiente del mundo externo, que varía de acuerdo a la respuesta que obtengan de los demás.

Personalidades que idealizan a las personas de las que esperan algo y denigración a aquellas de las que no esperan nada.

Personalidades movidas por una afectividad débil que va de la idolatría al odio.

Personalidades explotadoras y parasitarias de los vínculos que caen sobre su dominio.

Personalidades sin autocrítica que se sienten con total derecho a controlar, a ser caprichosos y agresivos sin la menor culpa.

Personalidades de naturaleza fría y despiadada.

Personalidades desconfiadas, con mucha necesidad de despreciar.

Personalidades de avidez extrema

Personalidades de dispersión extrema

Personalidades de gran agresión oral cuando se descontrolan

En general se dicen de las personalidades consideradas inteligentes y que estadísticamente ocupan mayores cargos académicos, empresariales, políticos y buena parte de los artistas y las personas de la cultura.

Nosotros estamos en una sociedad que fabrica, ama, sostiene y levanta narcisismo. Es la patología hoy por hoy, que mayor tolerancia social tiene y más premiada grupalmente. Consultan mucho porque su autoestima vive al borde del declive. Son pacientes que se miran mucho al espejo y necesitan sentirse aceptables, lindos, agradables y tolerados por los demás, aún en sus explosiones y su caprichosidad siempre dispuesta a presionar sobre el medio ambiente. Sufren cuando no logran imponerse. Tienen un egoísmo extremo, no les importa lo que sucede a su lado, la desimplicancia del otro es fría y calculada. Si están equilibrados, o sea, si logran imponerse y sentirse seguros de sí mismos son calidamente indiferentes, disimuladamente desconfiados, forzadamente correctos, egoístas siempre.

El narcisismo vive hacia este eje. Si la Neurosis iba construyendo todo un mundo imaginario donde el niño sentía el alimento de sus fantasías respecto a la madre y al padre y la respuesta con el exterior, que iba regulando esa relación con la madre y el padre, el narcisismo tiene un mundo imaginario mínimo y un intercambio con el exterior que no crea experiencia, ni corrección de las fantasías, sino capricho, afirmación del capricho o decepción furiosa. Su contacto con el medio ambiente como interacción es pobrísimo. No hay un atractor del medio ambiente que logre la suficiente potencia como para sacarlos de sí de un modo relacional, de un modo vinculante. Esto no significa que no estén con personas y rodeados de personas, pero están calculando y utilizando a cada vínculo, no interaccionan, acosan, abusan, expulsan.

Hay dos patologías que son muy problemáticas y a las que nos referimos en el trabajo anterior sobre neurosis, la perversión que implica un apego enorme a la figura de la madre, con una ausencia de mundo notoria y la psicopatía, gran apego a la figura del padre con una notoria ausencia de mundo interno. Hemos testeado ya este tema.

Narcisismo, psicopatía y perversión hacen al trípode sobre el que se asienta nuestra cultura hoy. El exitoso obsesivo de otrora, se ha vuelto psicópata hoy, la histérica que seducía a su paso y fascinaba con su gracia, tiende un movimiento que encierra hacia la perversión y el fóbico sigue corriendo ahora con mayor estado de confusión, porque lo acecha tanto la perversión como la psicopatía, y lo superan y lo retiran hacia su narcisismo protector.

La persona sujeta a su narcisismo, tiende a unirse a personas que sean proveedoras de algo, se une a personas “conectadas” porque los necesita usar. La contención social que hay a esta patología es terrible y temible.

Como el narcisismo tiene muy poco desarrollo del imaginario vincular, (veamos sin ir más lejos el ejemplo que nos ofrece Capote[4]), suelen quedar pegados al eje del cuerpo, siempre tienen una excesiva tendencia a reconocerse y a tratar de ser destacados, ya sea por hermosos, carismáticos, interesantes o misteriosos. Le dedican tiempo al espejo de los otros, necesitan ser vistos o por su impacto físico, o por su cabeza o por el humor. Practican el arte de no pasar desapercibidos, usan cualquier cosa, a veces ser excéntricos y escandalosos. Tienen mucha necesidad de impactar.

Cuando caen sus leves sostenes, la depresión narcisista es terrible, porque su fondo no tiene ni colchón ni fondo, ellos quiebran y todo lo logrado se esfuma por el aire. No se puede encontrar en ellos esa red del imaginario construida, se colapsan de una manera radical y veloz. Lo simbólico está muy dañado en personalidades narcisistas aunque sean personas de una lograda y potente inteligencia sensible o racional.

La personalidad neurótica aunque esté volcada a la madre o al padre siempre está tensada en un triángulo. El narcisista está absolutamente volcado en el eje que va de la madre al padre y del padre a la madre. Si está más volcado a la madre tiene una afinidad mayor con la perversión, por eso se habla de la patología perverso-narcisista. Si la inclinación es paterna, hablamos habitualmente de psicópata-narcisista.

El perverso narcisista hace de la unión con la madre el centro absoluto de su valoración en el mundo. Esa unión con la madre, teje la necesidad de que los otros le den o le digan, “sos el centro de mi vida, sos el mejor, el mundo te espera, cuando entres al mundo el mundo caerá a tus pies” Entran al mundo con ese convencimiento tal que el mundo se le va de los pies a sus fantasías, no pisan la realidad, tan solo un mundo ensoñado en el que cuentan las historias de su ser “especial”.

Entran al mundo sin ley. El neurótico en cambio, siempre entra con una ley, porque el neurótico es edípico. Pero el narcisista como está parado en el eje, el padre no esta en un lugar de corte, de clivaje, y la madre al estar en la misma línea que el padre, hace caer sobre el hijo una ley femenina que lo retira de la vida, lo traga, lo quiere para ella. Por un lado o por el otro, la persona narcisista no conoce el peso de una ley que esté frente a él. La vida es lo que a cada uno se le ocurre que la vida sea.

Para que una ley funcione tengo que estar frente a la ley. Si yo la tengo en la misma linea, la ley la hago yo o la hacen sobre mí y me matan o muero. Por eso el narcisista vive burlando la ley, no tanto por querer transgredirla, sino por inventar a su paso un modo de funcionar de las cosas acorde a sus deseos. Los narcisistas que son más perversos son amantes de las traiciones, la mentira, el ir por abajo, jugar varios modos de ser a la vez. Porque ese vínculo con la madre, cuando de narcisismo se trata y tiene esa perversión, los alienta a todo de cualquier modo, “todo lo que vos hagas esta bien.” Esa madre es un corcho lo suficientemente abierto y ese hijo a mayor cercanía a ella, tarde o temprano se aniquila. Porque es una madre que le dice, la ley es tu ley, no hay hombres no hay nada, solamente esta mi rostro que te dice sos lo mejor que hay en el mundo, hace lo que quieras de la vida, el mundo es tuyo y te esta esperando, tu padre no esta, tus hermanos no existen, no tendrías que rendirle cuantas a nadie, sólo traerme los trofeos de tus contiendas.

¿Qué le pasa a esa madre? Si bien nosotros sabemos que cuando nace un niño ese niño entra a la vida con una primera sombra, que es la sombra de la madre, lo no procesado de la madre, la madre va a poner en ese hijo todo el sueño de desafío al mundo, que ella no pudo desafiar y se lo va a indicar como una orden, con el peso de la ley, apenas comenzada la vida del hijo. Sea el bebe hombre o mujer pasa lo mismo. La ferocidad y la devoración de la madre es bestial. El plan de la madre es captar a ese hijo existencialmente, sexualmente, emocionalmente, mentalmente, etc., es captar a ese hijo absolutamente para ella. Con este modo de captura, este chico sale al mundo de espaldas al mundo y de frente al rostro de la madre. Camina sin mirar, camina para atrás y sus golpes excéntricos, sus caprichos y locuras en una sociedad también perversa, empiezan por ser atractivos, graciosos y objeto de consumo y tolerancia. Mientras él consume a todos los que tiene a su alrededor.

¿Por qué tantos artistas brillantes han caminado por esta zona, y algunos han quedado detenidos allí o aniquilados en sus aristas? Porque estas personas, están en una línea que si tienen talento, ese talento brota a borbotones. Son personas de una enorme sensibilidad en el cuerpo y una apertura directa a observar el corazón bestial de lo humano, el cosmos abierto que viene de la madre y un sin ley que a nada pondrá freno. Todo sin filtro. El acceso está facilitado y algunos han logrado desde ese tembladeral retratar el alma humana de un modo casi perfecto. Llegan al talento en medio de muchas penurias por la lucha psicológica, siempre al borde de la psicosis, el alcoholismo, el suicidio, la destrucción y las drogas. Al borde de todo, juegan y juegan, bajan con una enorme capacidad la alineación que tienen no les viene por el trabajo de una vida, les viene de modo directo a un precio altísimo. Un día explotan, habiendo donado al mundo verdades invalorables de las que luego las personas vivimos con mayores comodidades que esas exposiciones a temperaturas irresistibles.

No renuncian a una adoración a la madre y si son mas psicopáticos, no renuncian a distribuir una enorme crueldad y sadismo sobre todos los que los rodean, porque necesitan ganar sobre todos los que los rodean. Si tienen poder son feroces con las personas a las que mandan o corderos, mendigos de afecto con las que los someten.

Cuando una persona queda en este eje narcisista no existe por si, nos lo relata Hamlet. Pierde existencia porque no existe fuera de la madre ni fuera del padre.

[1]
Se puede consultar el texto de Agamben, G: Profanaciones. A.H. Editores, Buenos Aires, 2005. En “Los ayudantes”, Págs. 37- 46

[2]
Deleuze, G: Leibniz y el barroco. Ed. Paidós Básica, Buenos Aires 1ºed. 1989.

[3]
Los estudios de Deleuze, G. y Guattari, F., así como los trabajos de Prigogine aproximan a estos temas en los que no nos detendremos ahora.

[4]
Capote: “Truman Capote”. Film 2006.USA. Director: Bennett Miller

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